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…y yo respondo

Autor:  |  Sommer 1998

 

„… por qué me engañaría
si tú -por cambiar de cara-
cambiaras un día de edad?”

J. Gorostiza

…detrás del párpado sereno reposan calles
zaguanes
cuya penumbra abrigó la adolescencia
que en un beso se abandonó al azar, dinteles
desde donde miran gentes pretéritas,
que enternecen por sus inalterables hábitos,
el último pájaro calcinado
entre el ajetreo y la prisa de la multitud
que ha extraviado su momento en la ciudad
abandonada irreparablemente
y en medio de cuyas ruinas se restituye
el signo de las cosas
privilegio de los sueños.

-De nosotros sólo se sabe que una tarde
revocamos el olvido para transitar
por estas tierras que nos concede el tiempo
intactas bajo su pátina-

„… es verdad que en el hormiguero
los sueños son obligatorios?”

… son obligatorios los sueños
porque el mundo
es la arista de una estrella
que se confunde con el azul
que guardas en el lago de los ojos
durante el día
y por la noche es la barca de cristal
que se escapa de todas las orillas.

,,¿Si he muerto y no me he dado cuenta
a quién le pregunto la hora?”
Neruda

… estarás en cada instante
cuando el hombre
descifra la babel del poema
en el fulgor de la hoguera
donde se reconoce la especie
hallarás en la fascinación de la fábula
la necedad que nos ata a la vida
la ruta que el desterrado teje
buceando en las profundidades de Elena
hallarás la otredad
la brizna
la ración de polvo
donde se reflejan los seres y las cosas.

,,¿Quién oye los remordimientos
del automóvil criminal?.”
Neruda

!ay, huracanes! huracanes
agitándose como rojos mastines
suspensos en las alturas
¡ay! la orfandad
el llanto devastándolo todo en remolino
donde la savia y las raíces se confunden
magro socavón donde enloquece
la esencia humana
mientras se detiene el cielo
pendiendo del ojo infinito en lo profundo
¡ay, la luz que nos apaga!
Porque la muerte se alia en el incendio…

,,¿Es un ,,si te atrevieras”
la insinuación del paraíso?”
E. Dickinson

… baste gozar de la serenidad y el sosiego.
Del lejano otear del ciego entre colores
de la voz humana que inunda el tímpano
de aquel que se perdió en el oleaje
de la piel de los amantes que arde
bajo la lluvia
de las piedras de barrio que conservan
resonando la infancia en la memoria, baste
aquel olor de arrayán que circunda el pueblo
mientras desde las alturas baja una niña
hasta el umbral de las pupilas
y se percibe el roce del viento, del agua
el planear de las palomas sobre el asfalto
en un solo instante, baste
un lecho tibio
un huracán fugaz rompiendo la noche
la rabia la agonía los besos la cólera
el resuello
la sed
la piel levitando
la batalla perdida en el otoño
¡la sima la cima donde se agotan los ríos!
Basten los seres mirándose desnudos
desde el umbral de la piel que cede al fuego
la vida subvertida en un instante loco.
El sosiego.

2

baste el fuego enraizado desde los umbrales
de la tierra
los humildes oficios ancestrales
la mano del extraño que se tiende
y nos sustenta
el mantel tendido frente a una hoguera,
baste el pan duradero
el percatarnos de esa súbita presencia
porque descubrimos el caracol de allende
en su tímpano y en su voz los vientos
que nos develan todos los confines
¡baste el hombre que aún distante
se cobija bajo tu techo!

,,¿Dime, dime por qué esa canción total
que por encima de los ojos
hacen los sueños cuando pasan sin ruido?”
V. Aleixandre

…quedan los elementos a expensas
de quien ha merecido su sueño
de los seres que transitan en la palabra
y se bastan con el viaje por una pupila
-aquella adolescente
que anticipa sus dones sobre la aréna
los anhelos columpiándose en un hilo
sobre la superficie del estanque
que refleja los rostros de los amantes
y en el cielo la digital del pájaro un reto
un salto mortal azul entre las nubes gozando
el don de la vida que se escapa y vuelve.

¡No hay más el mar agitándose
en el cuenco de la mano de un niño
la tierra bajo la planta del peregrino
el fuego que congrega a trashumantes
atrapados en la fábula
y la voz de aquella que redime el tiempo
no hay más que la vida
que se escapa y vuelve
porque el puñal es inocente
mientras no horada la carne!
,,…dime por qué tu corazón como una selva diminuta
espera bajo tierra los imposibles pájaros?”
V. Aleixandre

… aún en el más apartado confín
allí donde se restituye el silencio
donde el alma entenebrecida
por el osario de la tierra halla sentido,
aquel ,,sí” que suena como campana furtiva
vulnerando el tímpano -este tímpano-
para siempre será la voz nobilísima
que se quede en la ribera al acecho
del fugitivo que rompe con el tiempo,
de aquel que olvidó el adiós
bajo una sábana desgarrada por la prisa
la forma de su labio apenas rozando
la tibieza del pan tierno al borde del horno
y una puerta arrancada a empellones.

¡Será el sí en cada conversación finita
de las noches sucesivas mientras se espera
la revelación terrible del intruso!

* Escritor y actual funcionario del Consejo Nacional de Cultura del Ecuador. Primer premio en el concurso nacional de cuento y poesía A.d.E. Casa de la Cultura Ecuatoriana 1992.


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