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Entrevista a Ana Montenegro y Mayerli Vargas

Autor: und:  | Juni 2011 | Artikel empfehlen
Kategorie(n): Dialogando
Dialogando - Entrevista a Ana Montenegro

“En México las mujeres han dejado pasar
lo que les gusta por otras prioridades
que tiene la sociedad”
(Ana Montenegro)

Interview in Halle. Foto: Quetzal-Redaktion, jsQuetzal tuvo la oportunidad de entrevistar a las mexicanas Ana Montenegro ex- jugadora de la selección de fútbol femenino de México y  Mayerli Vargas, psicóloga de la asociación Street Soccer en el café NT de Halle, aprovechando la gira de ambas en el marco de las actividades previas al mundial de fútbol femenino, que iniciará el próximo 26 de junio en Alemania. En un ambiente muy agradable, se pudo platicar de fútbol femenino en México y sobre éste deporte como medio para cambiar las perspectivas sociales en el país .

El fútbol, como coinciden Ana y Mayerli, es el deportes más populares en México y prácticamente cada pueblo tiene un espacio donde practicarlo. A los mexicanos no les hace falta que la pelota con la que juegan sea reglamentaria, ni que las zapatillas tengan tacos. El fútbol en México, como en muchos otros países de su entorno, se entiende como algo espontáneo, que no necesita de aparatos ni accesorios. Pero también admiten ambas entrevistadas, que en México el fútbol es todavía cosa de hombres.

Este deporte sigue siendo en el país latinoamericano mayoritariamente varonil, pero además, elitista. Los mexicanos que juegan en pueblos y barrios lo hacen al margen del otro fútbol, el de ligas y clubes que sólo pueden permitirse los otros. Ése otro fútbol, tienen canchas en condiciones optimas, uniformes vistosos, pelotas y zapatillas reglamentarias, sale en la tele y tiene páginas web.

Pero Ana y Mayerli nos cuentan sobre una nueva realidad que empieza a abrirse paso en México. Mujeres profesionales del fútbol y asociaciones civiles que intentan, a través él, darle un espacio a los olvidados del país. De observadores pasan entonces a ser protagonistas.

Ana Montenegro - Foto: Quetzal-Redaktion, jsAna empezó hace 25 años a jugar al fútbol, y lo hizo como casi todos los niños en América Latina, en la calle con los vecinos y en los recreos del colegio. Eso sí, jugaba siempre con los varones, por que como cuenta Ana, entonces “a las mujeres no les interesaba” el fútbol, además de ser “un deporte que aun se sigue pensando que es de hombres”.  Fue ya en la universidad cuando Ana entró en un equipo serio, donde compagino su creciente pasión deportiva con sus estudios.

Pronto llamó la atención de Leonardo Cuéllar, el eterno seleccionador nacional del fútbol femenil mexicano. Ana jugó en el equipo nacional entre 2001 y 2003. Más allá de la selección mexicana y del fútbol universitario, dice Ana, que no tuvo grandes opciones de jugar a nivel profesional en su país. Intentó entonces abrirse camino en Europa y fue un equipo suizo, el HC Horgen, el que le ofreció las condiciones más favorables. Después de dos años jugando en el país helvético, volvió Ana a México y desde entonces se prepara para hacerse entrenadora de fútbol y trabajar  el deporte femenino.

Pero no sólo las mujeres están marginadas del deporte y de la sociedad.  En ambos sexos, los jóvenes pobres de México, especialmente aquellos con problemas de drogas, alcohol y criminalidad, tienen incluso menos opciones de poder jugar al fútbol y de que alguien reconozca su talento. Esa es la problemática que Mayerli Vargas y su esposo, Daniel Copto, intentan solucionar a través de Street Soccer, una asociación civil que busca llevar el fútbol a los mexicanos más desfavorecidos. La iniciativa nació a raíz del la Copa del Mundo de los Sintecho (Homless World Cup) en Ciudad del Cabo en 2006, evento que intenta, a través del deporte y la autoestima que este genera, alejar a las personas de la marginación y las adicciones.

Después de tocar puertas tanto en la iniciativa privada como en el gobierno sin éxito, finalmente lograron convencer a la Fundación Telmex, vinculada al gigante de las telecomunicaciones del mismo nombre y propiedad de Carlos Slim, el hombre más rico de México y uno de los más ricos del mundo.

Mayerli Vargas - Foto: Quetzal-Redaktion, js“El objetivo de nuestro proyecto es hacer un cambio” con las personas desfavorecidas, comenta Mayerli, y “ el vehículo de ése cambio es el fútbol”. Desde 2009, con camiones que transportan canchas y equipamiento deportivos, viajan por toda la república mexicana organizando campeonatos de fútbol. Contactan previamente con Alcohólicos Anónimos, asociaciones de niños de la calle y cualquier institución que trabaje con personas en situación de marginación para que formen equipos de jóvenes de 15 años de edad en adelante. El equipo ganador se lleva el premio, pero de entre todos los jóvenes participantes, independientemente de para qué equipo jugaron, se eligen 8 jugadores que representarán a su estado en el campeonato nacional, que se disputa en México Distrito Federal.

Para que en México un niño o niña  pueda jugar en un club de fútbol, sus padres deben pagar entre 45 y 50 dólares mensuales, asegura Mayerli Vargas, cuota que no incluye los uniformes de entrenamiento y oficial, el arbitraje ni los desplazamientos, que se tienen que pagar por separado. Queda claro, que el esfuerzo de las familias es muy grande y no todos pueden ofrecerle esa actividad a sus hijos. Hay opciones, aclara Ana Montenegro, como centros deportivos públicos, donde por poco dinero pueden los niños jugar al fútbol de forma reglamentada, pero no existen muchos de esos centros y no todos ofrecen fútbol para las niñas.

Con el lema “de la calle a la cancha”, cuenta Mayerli, buscan en Street Soccer ofrecerles un espacio de esparcimiento a los jóvenes olvidados. El patrocinador, Fundación Telmex, financia todas las actividades, desde el traslado de los participantes desde sus estados hacia la capital, hasta los gastos de organización de los torneos. El equipo que representará a México en el Homeless World Cup no será el ganador a nivel nacional. “La selección no es solamente por sus méritos deportivos, sino por su situación socioeconómica” comenta Mayerli. Street Soccer hace un estudio de los chicos y chicas, que incluye una parte psicológica en profundidad, para determinar si realmente pueden representar a  la asociación, según nos explica la psicóloga.

En el mundial de los sintecho de 2010 en Río de Janeiro, Street Soccer participó por primera vez con un equipo de chicas y una de ellas, Karime Robledo, de Oaxaca, fue nombrada mejor jugadora del campeonato. La joven, entonces capitana de la selección mexicana, se encarga ahora de organizar el programa de mujeres de Street Soccer, como nos relata Mayerli, demostrando el poder de cambio que logra un voto de confianza en personas cuyas vidas no han sido fáciles. “Son los mejores representantes del país” resalta la psicóloga, ya que como termina por aclararnos, sienten un especial orgullo por México, debido a que nunca se hubieran esperado tener la oportunidad de jugar en nombre de su país.

Lamentablemente las familias mexicanas, dice Ana Montenegro, no apoyan a las muchachas con aspiraciones futbolísticas. “Es complicado, no es algo que se acepte” resume Ana, al referirse a las dificultades que han de pasar las mujeres que quieren dedicarse al fútbol de forma profesional. La aprendiz de entrenadora cuenta incluso que algunas mujeres  “para jugar, se llevan los tacos (zapatillas de fútbol) en la mochila escondidos”. Ana nos enumera una larga lista de situaciones absurdas que ha vivido en primera mano. Desde condescendencia, hasta abierta hostilidad.  Incluso, comentan la exjugadora de la selección mexicana, que han intentado cambiar las reglas del fútbol femenino para adaptarlo a su fisionomía. Ana nos da el ejemplo de un torneo en el que las autoridades quisieron reglamentar que si las mujeres tocaban con las manos el balón mientras intentaban protegerse el pecho, no fuera falta. “No acepto estas reglas, son indignantes estas reglas” fue su respuesta.

La prensa empieza a hacerse eco de eventos alternativos a los grandes campeonatos de fútbol. Street Soccer logra a través de ruedas de presa previas a cada campeonato que los medios cubran informaciones sobre su proyecto. Mayerli cree que parte del éxito de Street Soccer es que se trata de “una alternativa para lidiar contra  la drogaadicción, la violencia”, estos eventos sociales, apunta la psicóloga, ayudan a que estos chicos y chicas “puedan ver otra alternativa de vida”.

En Ciudad Juarez, una de las ciudades más peligrosas de México, se jugó el año pasado uno de los torneos estatales. “Teníamos mucho susto de ir” comenta Mayerli. La idea era contactar con representantes de los barrios de la ciudad para que organizaran equipos, o lo que es lo mismo, crear equipos con los integrantes de las bandas locales. “Vamos a tener todas la bandas juntas, esto es de miedo” fue lo que según Mayerli pensaron los organizadores de Street Soccer entonces. Además de haber transcurrido sin incidentes el evento, el equipo resultante de los participantes de Ciudad Juares quedó finalmente campeón en el torneo nacional de México D.F.

Street Soccer y su idea de hacer del fútbol un motor de cambio social se expanden a gran velocidad. Mayerli nos comenta los datos que su marido le transmitió pocos días antes por teléfono desde México. El año pasado participaron 80 equipos a nivel nacional, este año hay ya 1000 inscritos para el campeonato de 2011. En 2010 el total nacional de jóvenes que compitieron fue de 6500, para 2011 sólo en Ciudad Juares, ya hay registrados 9500 participantes.

Las adicciones y los problemas que sufren los muchachos y muchachas que participan en los programas de Street Soccer que Mayerli ayuda a organizar no se dejan atrás sólo con una alegría deportiva puntual. Es por eso que, visto el éxito de los campeonatos, Street Soccer se propuso una segunda fase, en la cual se habilitan campos y se crean ligas de fútbol que permitan continuar a lo largo del año la práctica del deporte.

Para un futuro, Street Soccer planea organizar en cada uno de los 32 estados de México una liga femenina y otra masculina, además de crear un hogar para alojar y rehabilitar a los jóvenes. Microempresas y ayuda para conseguir un empleo son otras de las ideas que baraja Mayerli junto al staff de la organización.

Ambas mujeres, que continúan su gira aprovechando el interés generado por el fútbol femenino a raíz del mundial que se jugará entre el 26 de junio y el 17 de julio en Alemania, son portavoces de una realidad que se abre paso en México. El deporte es sólo la escusa. Lo que Ana y Mayerli buscan transciende las chanchas de fútbol y llega a todos los niveles de la sociedad.

Bildrechte: Quetzal-Redaktion, js


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