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ME

Autor:  |  Frühjahr 2002

Me acuerdo de que Me no era boba, mala,
e impertinente, tampoco necia o malcriada.
Me acuerdo de que Me no era aseada
y no sabía leer, ni escribir para nada.
Cantaba, bailaba, reía con gracia, ganas,
regalaba inocencia y tenía buen corazón
cuyos huecos albergaban pájaros de ilusión.

Me acuerdo de que Me era morena, baja.
Gustaban sus ojazos negros de noche negras,
sus piernas sólidas, sus manos regordetas,
y sus hermosas tetas seductoras, montañas,
cuyos pezones alertos, gritaban: »¡Cómedme!«
Me acuerdo de que Me tenía nalgas caras,
las cuales movía coqueta y gozosamente.

Hay que imaginar nalgas atrayentes, nítidas,
nalgas de ninfas morenas, nalgas eróticas.
Me acuerdo de que Me no negaba cariños.
No era santa, ramera, era joven, ríos
y hacía el amor con placer, ardor, sin fingir
y hacía el amor con ternura, pasión, sin fin.
Me acuerdo de que a Me queríamos tanto.

Me acuerdo de que Me conoció a quien amó,
un tramposo, vendedor de zapatos sin suerte,
cuyos rostros malditos se odiaban de muerte,
cuyos rostros malditos maldecían a su amo.
¡Cuánto amor! ¡Cuánto amor chorreó su cuerpo!
¡Ay, no fue correspondido ese su amor neto!
¡Ay, sufrió por el amo de los rostros avernos!

Me acuerdo de que Me fue otra joven después,
se mofó de aquellos que la deseábamos,
que la queríamos como antes, como antes.
No fue más la desaseada que conocimos.
¡Qué necia y malcriada e impertinente y mala fue!
¡Qué vanidosa y desalmada y egoísta fue!
Se juntó con seres que le pagaban su precio.

Me acuerdo de que Me escaló bien rápido,
rápido como sombras, y se mudó de barrio
y tuvo sirvientes y cambió de amistades
o aparentó que tuvo otras amistades
en cuyo centro deambulaban militares.
Oí que Me aprendió a leer y a escribir,
también a sumar y multiplicar o dividir.

Oí que Me cantaba, bailaba, se enojaba,
tenía mal corazón y reía con ganas
y que fue despreciada por sus modales burdos.
Oí que Me estuvo tres semanas en China,
país que soñó con mariposas amarillas.
Oí que Me coleccionó pinturas modernas,
cuyas raras formas abstractas le fascinaron.

Me acuerdo de que Me gozó de mucha fama
en el medio en el que fue reina y fue esclava.
Me acuerdo de que leí en un periódico
que una mañana la descuartizó un psicópata,
un cliente suyo, deslenguado y muy despechado.
Me acuerdo de que recordé a Me con pesar.
No olvidó su cariño de un tiempo pasado.

* Escritor de Panamá, miembro del Club “Ezra Pound”, Darién, Panamá.


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