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El amor de los amantes

Autor:  | November 2005 | Artikel empfehlen
Kategorie(n): Dialogando

(poeta de Nicaragua, miembro del taller „10 poetas del sesenta“)

[El amante]
Pensar que piensas que pienso en ti como pienso
que piensas en mí en ese pensar que pensamos siempre
que pensamos porque el pensar es lo posible en el tiempo.
Pensar que piensas en mí y pienso en ti es un pensamiento grato,
es agradable pensarlo, tenerlo presente, no olvidarlo.
Pienso, entonces discurro, considero, imagino, medito en ti.
Piensas, bien, discurres, consideras, imaginas, meditas en mí.
Pensamos que pensamos. Convergen nuestros pensamientos.
Tú y yo estamos en nuestros pensamientos. Conversamos.
Nos damos besos pensados en los pensamientos pensados.
Pensamos que pensamos. Nos amamos en los pensamientos.
Nos reímos pensando y nos unidos en los pensamientos.
Pienso en ti, pienso. Idealizo tu imagen, soy su dueño.
Piensas en mí, pienso. Idealizas mi imagen, eres su dueña.
Dispongo de tus palabras. Penetro en los sitios de tu soledad.
Soy el creador de tu silencio. Eres como quiero que seas.
Dispones de mis palabras. Penetras en los sitios de mi soledad.
Eres la creadora de mi silencio. Soy como quieres que sea.
Pensar que pienso que pensáremos en nosotros todo el tiempo
de cada tiempo que pensemos, el tiempo que piensas y pienso,
el tiempo para pensar, nuestro tiempo para pensar.
Párpados. Momentos. Instantes instantáneos. Pensamientos.
Pensar que piensas que pensáremos en nosotros todo el tiempo
de cada tiempo que pensemos, el tiempo que piensas y pienso,
el tiempo para pensar, nuestro tiempo para pensar.
Pensar que la noche es larga, pienso que la noche es larga.
Pensar que la noche es larga, piensas que la noche es larga.
Pensar que la noche es larga, pensamos que la noche es larga.
Sería agradable que estemos juntos si no estamos juntos.
Piensas, sería agradable que estemos juntos cuando no estoy;
los días son cortos con mi presencia y largos con mi ausencia.
Pienso, sería agradable que estemos juntos cuando no estás;
los días son cortos con tu presencia y largos con tu ausencia.
Pensar que piensas en mí me motiva a pensar en ti.
Pensar que pienso en ti te motiva a pensar en mí.
Que pensamos en nostros nos motiva a pensar en nosotros.
Pensar que piensas que pienso en ti como pienso
que piensas en mí en ese pensar que pensamos siempre
que pensamos porque el pensar es lo posible en el tiempo.

[La amante]
Te quiero, hombre, dolor de cabeza, romántico, sincero,
hermano gemelo de la soledad, tradicionalista, moreno,
imperturbable, negador de mentiras, Romeo, impertinente,
pirámide, pájaro, otoño, crítico, mal hablado, luciente,
agua lluvia, buena gente, tiempo y antitiempo, burlón,
cara tristona, zumo de naranja dulce, curioso, dormilón,
diccionario de la lengua española, mango rosa, desordenado,
tortuga, hipocondríaco, práctico, naturalista, reservado,
idealista, mal pagador, maestro de matemáticas, revoltoso,
luciérnago, tímido, necio, perpicaz, sobresaliente, religioso,
perdedor de tiempo, jocote, responsable, tamal con cuajada,
mestizo, altílocuo, ser animado racional celoso, guayaba,
nariz fina, flaco que come mucho, punto, fuego querendón,
refranero español, guanábana dulce, medianoche, preguntón,
creador de situaciones inverosímiles, alma, desobediente,
oidor incansable de la música de Bach, doce de septiembre,
Ulises, brujo, ingenuo, niño eterno, agua marina azulverde,
antipolítico, cariñoso, rubí, Diablo guapo, vino de Jerez,
ojos verdeamarillo, cielo nuboso, sangre roja, amante,
almíbar, educado, ex donjuán, tristeza, célula, elefante,
presente, vago que lee poemas y que inspira simpatía,
cordillera, terremoto, anarco, descendiente de la fantasía,
viento, ángel, felicidad, payaso, chocolate, pulpo talentudo,
ensalada de cebolla con zumo de limón y con chile, búho,
rey de un continente irreal, cascada de palabras, discutidor,
cocinero excelente, pasión que no acaba, amor, mi amor.

[El amante]
Escucha, escúchame, deseo que escuches escuchándome.
Escucha, presta atención a lo que te digo, óyeme.
Escuchando escucharás lo que escucho escuchando:
el canto vespertino del mar, cuya superficie picotean gaviotas;
las olas que se tienden y extienden en el verdeazul del mar;
el frío viento marino que se estrella contra el horizonte viejo.
Escucha, escúchalos. Escucha, escúchemos.
Escuchando el ruido de tus zapatos, sé de tu presencia.
Escuchando tu voz que nombra objetos, sé de tus quehaceres.
Escucho, te escucho escuchándome en cada uno de los instantes
en que mis palabras se introducen ligero en tus tímpanos.
Escucha escuchándome como siente mi grande amor,
como mi gran amor se aferra a tu cadera y trepa a tus senos,
como te nombro en cada visión agradable. Escucha.
Escucho. Narras. Refieres. Cuentas. Enumeras.
Escuché: “¡Amor!” ¿Me has llamado? ¿Me llamas?
Escucho tu nombre. Escucho, te digo: “¡Amor!”
Te escucho, te sigo escuchando, persisto en escucharte.
Imperecederamente escucho, te escucho a ti.
Me escuchas, sigues escuchándome, persistes en escucharme.
Imperecederamente escuchas, me escuchas a mí.
Escucho. Escúchame, te escucharé.
Escúchame escuchándome escuchándote, te escucharé.
Escucharé escuchándote escuchándome, me escucharás.
Escuchas. Te escucho, me escucharás.

[La amante]
Soy tuya por todo tiempo, hombre mío, incansable.
Vives en el apartamento rojo de mi pasión de amante,
en donde eres un hombre libre feliz, hijo de la alegría.
Comes mi amor de mujer enamorada día por día.
Bebes la savia dulce de mi alma con abundancia.
Acaricias mi cuerpo blanco de abajo arriba.
Tu sexo despierto penetra mi íntimo territorio húmedo.
Gozas de que soy tuya y recibo tus substancias masculinas
en el instante de la exaltación de la vitalidad mi sexo satisfecho.

[El amante]
Mía. Mía en la ola. Mía en la distancia. Mía en la tarde. Mía en el día. Mía. Sólo mía, como te quiero, como te creo, como necesito de ti, como te uno a mi cuerpo. Mía. Alma mía. Mía en medio del día. Mediodía. Mía. Ternura y alegría. Mía.
Mía. Palabra mía. Tesoro mío. Ángel mío. Mía.
Mía en la carrera mía. Mía, cielo y estrellas. Mía, ayer, hoy y siempre. Mía, regalando uvas. Mía en el glóbulo de aire que se forma en el interior de un líquido y sube a la superficie. Burbuja. Mía. Cuerpo simple, metaloide inflamable, de aspecto céreo, peculiar, luciendo en la obscuridad, obtenida de los huesos y de minerales. Mía. Fósforo. Mía. Parte mía que entran en la composición de mi mundo y todo. Cantidad variable conocida sus diferencias infinitesimales. Mía. Marejada. Agitación de mar. Movimiento de ola. Mía. Borrasca. Exaltación de mis ánimos. Mía. Mare mágnum. Mía.
Mía. Cantera mía. Serenata mía. Alma mía.
Mía, puedo asegurar de la conglemeración de ideas, pensamientos, que acumulan la íntima satisfacción de lo que me has dado y das. Mía en la canción esa que era mía y fue tuya y nuestra.
Mía. Tentáculo. Mía. Desatadura. Mía Cereza. Mía. Primavera. Mía. Tiempo. Pretil. Mía. Lucerna. Mía. Loma. Mía. Te he hecho mía. Eres mía. Sólo mía. Mía.
Mía. Colores entretejidos. Mía, grito por donde voy. Hablo de ti, digo que eres mía. Mía. Descifrando las fórmulas dadas en cada uno de mis quehaceres. Simbología mía. ¡Oh, mía! Vida mía. Mía. Catálogo, memoria, inventario, cosas, sucesos, y sobre, debajo de, todo mía. Mía. Sabor, sentido del gusto que me produces. Mía. Sabiduría. Mía. Conocimiento profundo de mi ciencia, letras, artes, mía. Noticia. Saber. Todo. Mía. ¿Comprendes? Mía. Rubia mía. Ojos azules míos. Cuerpo tierno, amor intenso. Mía. ¿Estás de acuerdo? Mía. Multitud. Mía. Escenario de mis dichas y alegrías. Mía.
Trato de penetrar más allá del sentido de la palabra para poder encajar en la armonía de la poesía y decirte más intensa, profunda, infinitamente, que eres mía. Persisto en decirte que eres mía en lo que deviene a mi alrededor. Antepongo al silencio tu rostro sereno o sonriente o alterado o empolvado de soledad y continúo con mi afirmación: “Eres mía.”
Mía, ¿verdad? ¿No es mentira? ¿Verdad que no? Mía. Hornilla. Mía. Morcilla. Mía. Crepitación. Mía. Divinidad. Mía. Germen. Mía. Mínimum. Mía. suburbio. Mía. Mía. Mía ola mía. Mía en la distancia. Mía en la tarde mía. Mía en el día mío. Mía y sólo mía, sólo mía, mía.

[La amante]
Tu amor es inigualable: cocinas, lavas y planchas,
vas de compras al supermercado, limpias el apartamento,
escribes poemas de amor para mí; enjabonas mi espalda
y de vez en cuando cortas mis uñas, lavas y cortas mi pelo;
si regreso cansada del trabajo, aplicas masajes en mi cuerpo.
Estás siempre que te necesito. Eres mi enfermero si enfermo,
tienes palabras de consuelo para mí si estoy desconsolada,
cantas o bailas para mí o haces cualesquiera payasadas
para contentarme, ríes para que ría y me calmas si desespero.
No te aburres de mí. Quieres estar junto a mí todo tiempo.
Vas a dejarme y a traerme a mi centro de trabajo y lamentas
de no acompañarme en las horas en que permanezco en éste.
Eres mi sombra, quieres ser mi aire, espacio, pensamiento.
Me ves con amor, cariño. Estás contento si estoy contenta.
Soy tu reina, tu alegría, tu centro de gravedad, cielo celeste.
Cada y cuando que estoy en nuestro apartamento pides
con imperio que vaya hacia ti, te bese, muerda, acaricie,
lama tu piel, te diga palabras de amor, sea tuya plenamente.
Te amo con igual intensidad que me amas y me agrada
que tu amor sea para mí, que soy tuya solamente.
Te digo: no quiero compartir tu amor, tampoco quiero
que dejes de amarme, amante, mas aceptaré que te vayas
de mi lado cuando no me ames ya. Te aseguro sí: te quitaré
la vida si me entero de que me traicionas, tu cuerpo moreno
lo cortaré en pedacitos y estos los cocinaré y me los comeré.

[El amante]
Soy la felicidad desde el día en que te conocí, amante.
Fui de otras mujeres sin ser de ellas, soy tuyo, amante.
En ti encuentro el paisaje que busqué sin desesperar.
En ti veo la profundidad del mar azulverde de mis sueños.
En ti leo las series de palabras que forman mis versos.
En ti vivo las aventuras que no me canso de disfrutar.
En ti oigo los cantos sonoros que cautivan mis sentidos.
En ti gozo de lo sucesos diarios y los pormenores queridos.
En ti no quepo de contento, me quito el amargor de boca.
En ti poseo el poder de nacer, morir y renacer.
En ti aseguro mi tormento y mi calma de cada amanecer.
En ti bebo el vino que mi buenas acciones provocan.
En ti penetro por lo más espeso de mis ilusiones.
En ti libero mi amor sensual, mis fantasías y pasiones.
En ti sosiego mis malos pensamientos, logro equilibrio.
En ti voy, enloquezco de arrebato, la realidad es gloriosa.
En ti tengo el rotro soñado, anhelado de la mujer hermosa.
En ti soy lo que no fui antes de que fueras mía, bien mío.

[La amante]
Recuerdo el día en que te conocí, amor mío. Fue una noche
de primavera. ¿Cuánto tiempo ha devenido desde entonces?
Bailamos y conversamos de temas triviales. Supiste de
mis intereses y supe de los tuyos. Era amante inquieta, llama.
Eras amante abandonado. Esa noche de primavera fue larga.
Dijiste que te gustaba. Me besaste en los labios. Quisiste que
fuera a tu cuarto para hacer el amor. Quise ir contigo,
mas no quise que pensaras mal de mí y oíste, amor mío,
que estaba cansada y quería dormir a pierna suelta. Te deseé.
Trataste de no mostrar tu enfado. Reíste. Eras ira. Te beseé.
“¡Qué lástima!”, oí de ti. “¡Sí, lástima!”, dije y huí de
tus cercanías. Dormí poco. Fui soñadora ilusionada, tuya.
No quisiste que abriera mis ojos. Fuiste insaciable, ternura.
No fui mariposa, tampoco golondrina. Fui tierra. Salí de
mis sueños bellos con dificultad. Aquella mañana me levanté
con la certeza de que nos uniríamos, seríamos amantes.

[El amante]
Tengo la impresión de que fue ayer o anteayer la primera vez
en que hicimos el amor.
Por la noche acordamos encontrarnos en tu cuarto, amante,
y esperé esa noche impaciente.
Sucedió esa noche, que aguardé con inquietud y con ilusión,
y fui a tu cuarto y no estabas.
Pensé que pronto regresarías de donde andabas y te esperé,
esperé sin perder la esperanza.
Me aburrí de esperar, me decidí a irme y volver más tarde;
opté por vagar por las calles.
Regresé de nuevo y no habías regresado de donde andabas,
mas no dudé en esperarte.
Ni siquiera diez minutos pasaron y viniste de donde andabas,
te disculpaste de la tardanza.
El tren en que viajaste se retrasó debido a que se suicidó
un hombre atractivo.
Presumimos de las causas por las que el hombre se suicidó
y conversamos sobre esto y sobre lo otro.
Poco antes de terminar esa noche de primavera besé tu rostro
y tu cuello blanco.
Fuiste mía, fui tuyo. Fuiste mía, fui tuyo sin límites otra vez;
¡oh, fue hace tantos años!
Tengo la impresión de que fue ayer o anteayer la primera vez
en que hicimos el amor.

[La amante]
Fui tu amante, ex donjuán, entretanto era la amante
de un hombre que me amaba y que estaba en otro país.
No te lo confesé, luché contra mi buena conciencia.
No hay nada oculto entre cielo y tierra, tristeza, elefante.
Te enteraste de mi traición y rompiste platos, brujo, rubí.
Fuiste odioso, indecente, terrible, me negaste clemencia.
No te soporté, flaco mío, tuve deseos de desintegrarte.
No sabías qué hacer y amenazaste con separarte de mí.
Grité: “¡Vete, vete. No vuelvas nunca más, célula necia!”
Saliste del cuarto y no tardaste en regresar, búho, ángel.
“No quiero perderte, mínimum. Te compartiré”, oí de ti.
Sólo a ti te amaba, él otro no era esencial en mi existencia,
no era suya, ni olía mi cuerpo, pulpo talentudo, chocolate.
Esperamos a que viniera el viajero del extranjero, creí
que enloquecería de la espera, tú eras celos, penitencia.
Quien estuvo ausente regresó y supo que era tu amante,
no reclamó, se rió a carcajada tendida de mí y se fue, rey.
Fuiste feliz, ya no me compartirías con nadie, inocencia.
Soy tus colores entretejidos, tu pretil, soy tuya, amante
que necesitas de mí y que me amas con grande amor sin fin;
soy tu mare mágnum, soy tuya, sólo tuya, payaso, felicidad.

[El amante]
Aunque digas que soy pedante, pienso que soy tolerante,
tus costumbres difieren de las mías, amante,
no te caracterizas por ser ordenada en tus quehaceres,
en cualquier lugar dejas lápices o libros o revistas o papeles,
no te importa que la cocina no brille de limpia,
en el mercado de objetos usados compras los que te agradan
y no te preocupa que en el apartamento
no haya espacio suficiente para caminar,
olvidas apagar la lámpara del dormitorio antes de dormir
y te incomodas a veces debido a que opinamos sobre un tema
diferentemente o que no gasto la paciencia.
Te amo, amante, y no me importan las diferencias nuestras.

[La amante]
Mi amor hacia ti es neto y eres lo más importante para mí.
Sé que te causa desagrado que sea deordenada y olvidadiza.
Sé que te desagrada que compre utensilios, trebejos, vasijas
de vidrio, botellas viejas de farmacias de colores diversos
o cualquier otra clase de objeto en el mercado de antiguedades
porque ocupan espacio en el apartamento y a ti te gusta
que los cuartos tengan pocos muebles y las paredes blancas.
Sé que eres indiferente a aquellos sucesos o conversaciones
cuyos pormenores te fastidian pese a que a mí me interesan.
No olvides sí, amante, que eres lo más importante para mí
y que mi amor hacia ti es neto.

[El amante]
No soy el hombre que tiene el corazón de amor de sangre roja más pasional. Te soy fiel y necesito de ti, amante: sin tu presencia, pesadillas son los días; sin tu presencia, desasosiego mísero es la soledad; sin tu presencia, paloma jovencita sin cielo vasto es la dicha. No soy superhombre, no salvaré el futuro de las garras asesinas de la desesperanza. Soy egoísta, amante: tus ojos quiero ver a diario, tus ojos: azul impresionante por la grande belleza; tu cabello quiero acariciar perennemente, sin fin, tu cabello: color parecido al del oro del crepúsculo vespertino; tu rostro quiero amar cada tiempo, tu rostro: blanco sutil, cuya divisa es la inocencia. No soy el hombre que no necesita del verde. Amo la naturaleza, amante: hija predilecta de la selva eres, tu sonrisa es agua lluvia que cae en las palabras; montaña eres, tu encanto es mariposa anaranjada; luz eres, tu sexo color de luna es mar azulverde del paraíso. Amante, escapé de la desdicha de no ser tu bienamado; gozo de oír tu respiración y tus ronquidos cuando duermes: vives; tengo mucho gusto en recibir tu sudor en el mío: amas. Amante, cuento contigo para no ser vencido por los políticos, oportunistas, contaminadores del medio ambiente; aplacas mis angustias ásperas: sufres por mí; cumples las promesas hechas a mí: te solidarizas conmigo. Amante, deseo que los átomos tuyos se fusionen con los átomos míos más allá de esta existencia, se fusionen para siempre.

[La amante]
Tú y yo, preciado mío, nos fusionaremos para siempre
después de que nuestras existencias sean pasado terrestre.
Tú y yo somos los hijos prodigiosos de la esperanza
que han sido deseados por seres buscadores de amantes.
Tú y yo hemos acumulado realidades y sueños.
Tú y yo disfrazamos calamidades con sorpresas,
cuyos elementos vestimos de fantasmas e inocencias
y cuyas consecuencias nos posibilitaron ilusiones amarillas
y soledades rojas que no fueron desasosiego ingrato.
Tú y yo estuvimos en la naturaleza muerta del desamparo.
Tú y yo viajamos al país de las penas y los arrebatos,
donde cuerpos regios sin cabeza, almas sin cuerpo,
deidades y átomos ex amantes sufrían por el desamor.
Tú y yo encontramos el equilibrio pleno de la unidad.
Tú y yo no creemos en las propagandas de los políticos,
maldecimos de las guerras y detestamos de las injusticias.
Tú y yo no fuimos agonía en los tiempos malos.
Tú y yo sepultamos los rostros deformados de la ingratitud.
Tú y yo apreciamos nuestras dichas y desdichas.
Tú y yo nos queremos sin importarnos nuestros defectos
y cumplimos fielmente con los deberes del amor.
Tú y yo, preciado mío, nos fusionaremos para siempre
después de que nuestras existencias sean pasado terrestre.

(1994-1995)

* poeta de Nicaragua, miembro del taller “10 poetas del sesenta”


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